Cansada de buscar y herida en mil fracasos, había decidido caminar en soledad, sin pena ni pasión, y en eso apareciste, todo cambió. Me fui acercando a vos con suma precaución, midiendo cada paso retorcido en mi interior, librándome de miedos y de deudas del ayer, para intentar de nuevo, volver a querer. Me entregué y yo no me arrepiento, nuca estuve así de contenta, y hoy me paso el día cantando, sin pensar hasta cuando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario